Bikelibrium

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Mi cuento de bicis ya esta listo teneis uno reservado para vuestros niños…………Miguel: el corredor mítico
Cuando Miguel vino aquel día a comer a De la Riva, yo estaba entusiasmado ¡Qué pocos ciclistas habían
conseguido sus logros!
Por eso lo invité a comer, no sin antes pedir un aplauso para él. Recuerdo que toqué una especie de
corneta a modo de cuerno vikingo que utilizo a veces para pedir silencio y atención:
—Todos los que hoy estén comiendo y hayan ganado algún Tour de Francia, están invitados a comer.
Mi nuevo amigo había ganado cinco seguidos.
Miguel me pareció una persona seria, pero muy afable. Alto. Grande como un chopo e igual de
estilizado. Con la fibrosidad del que sigue haciendo kilómetros diarios a costa de su esfuerzo ¡Ni de lejos
aquellos maratones ciclistas de los tiempos en que competía! No recuerdo cuántos diezmiles eran al año..
De carácter más bien tímido, imagino que el numerito de la corneta no iba con él. No obstante, asume
su popularidad y lo hace de forma profesional, a juzgar por la sesión de fotos que posteriormente tuvo……

 

Ciclismo Urbano ejemplar!! Bikelibrium!!

1. Circula como es debido. Hazlo siempre por el centro del carril, y por el carril de la derecha. El casco no es obligatorio, pero sí recomendable. Señaliza tus movimientos con suficiente antelación, y no olvides hacerte ver por la noche: lleva luz delantera y trasera y, si tienes, chaleco reflectante. ¡Ah, y olvídate de los auriculares!

2. Ten presente la jerarquía urbana. Nunca olvides que los reyes de la ciudad son los peatones, no los ciclistas. Aunque creas que te da tiempo a pasar antes que a esa anciana, detente en el paso de cebra y deja que cruce. Y por supuesto, no vayas por la acera, ni siquiera despacio. Es preferible que te bajes de la bicicleta y te conviertas en un peatón más hasta que puedas volver a la calzada o el carril bici.

3. Respeta las señales de tráfico. Es posible que tengas visibilidad suficiente para saltarte ese semáforo. Incluso que ganes unos valiosos segundos frente a los impacientes coches si arrancas antes de que se ponga en verde. Pero aun así, no lo hagas: si queremos que se nos trate como a un vehículo más, con los derechos que eso conlleva, también tenemos que cumplir con nuestras obligaciones.

4. Sé amable con los conductores. Hazlo incluso aunque, a menudo, algunos no lo sean contigo. Haz que vean que los ciclistas urbanos no nos estresamos y que estamos por la buena convivencia entre todos. Sé agradecido con los muchos automovilistas educados que, también, pueblan nuestras calles.

5. Disfruta… y haz que te vean disfrutar. Guiña el ojo a un niño que te mira ensimismado, conversa con el ciclista que se detiene a tu lado en el semáforo o, simplemente, sonríe. Contribuirás a que se nos vea como lo que realmente somos: gente que disfruta de moverse de un lugar a otro en el vehículo más limpio, silencioso y divertido que existe.

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Enemigo ciclista de Otoño!!!

pinchos castaño

Cuando salgáis del asfalto por la Dehesa de la Villa, El Pardo la Casa de Campo o el Retiro, no dejéis en esta época y hasta bien pasadas las Navidades de mirar al suelo….esta coraza de pinchos que recubre las castañas no comestibles de Madrid consigue en 40 dias el record de pinchazos de bicicletas de todo el año en la capital. Ademas a veces pueden pasar horas o días hasta que percibas que la rueda no tiene aire. Ojo pues.

Abrazo, salud y pedal

Bicis en Bus solo plegable y plegada pero en Metro sabias que?

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Se permite el acceso con bicicletas a todas las estaciones de la Red de Metro de Madrid en los días y horarios siguientes:

  • Sábados, domingos y festivos: Durante todas las horas de servicio
     
  • De lunes a viernes: de 10 a 12:30 horas y de 21 horas hasta el cierre del servicio.

Requisitos:

1. Sólo se permitirá una bicicleta por viajero y billete.

2. El acceso a las estaciones se realizará exclusivamente por los vestíbulos atendidos por el personal de la estación, el cual, tras comprobar la preceptiva validación del título de transporte, facilitará el acceso por el portón o paso para personas de movilidad reducida. Igualmente se facilitará la salida de las estaciones por los citados vestíbulos.

3. Podrá impedirse el acceso con bicicleta cuando se produzcan circunstancias que así lo aconsejen, tales como aglomeraciones, averías y otras incidencias, que dificulten el tránsito y la movilidad de personas dentro de las instalaciones.

4. Los trayectos en tren se realizarán en el interior de los coches en la zona más próxima a las cabinas de conducción, permitiéndose únicamente dos bicicletas por coche.

5. No se permite conducir la bicicleta en las instalaciones de Metro (pasillos, andenes, etc.)

6. Se permite el transporte de bicicletas en las escaleras mecánicas, pasillos rodantes y ascensores, siempre que el grado de ocupación de dichas instalaciones lo permitan y sin ocasionar molestias a otros usuarios.

7. El viajero portador de bicicleta será responsable de la custodia y cuidado de la misma, evitando en sus desplazamientos cualquier molestia al resto de usuarios. Metro de Madrid no se hace responsable de los desperfectos o pérdidas que puedan sufrir las bicicletas y declina toda responsabilidad por los perjuicios que el transporte de la bicicleta pueda ocasionar a terceros.

8. Esta normativa podrá ser modificada si así resulta conveniente para una mejor prestación del servicio público atendido por Metro de Madrid.

Finalmente, las bicicletas que vayan plegadas (así como las bicicletas infantiles), tendrán la consideración de bultos de mano, rigiéndose por la normativa propia de éstos establecida en el Artículo 2, Apartado b del Reglamento de Viajeros de Metro de Madrid.

Camarero ciclista atropellado.

Ford focus del accidente

 Paco Maestro es cocinero y Oscar era camarero por Cuatro Caminos, con uno de ellos me sigo cruzando de vez en cuando, nos saludamos como saludaba a Oscar, sin dejar de pedalear, y algún día en un semáforo hablábamos algo del trabajo. D:E:P: Oscar, al que ya nunca volvere a saludar, y decidme si es normal el relato periodístico que sigue.

Abrazo, salud y pedal

Mauricio Eduardo Apolo Granda, de 28 años, no ingresará en prisión pese a que el 7 de agosto de 2013 atropelló y mató al ciclista Óscar Fernández Pérez, de 37 años, cuando éste se dirigía a su trabajo en el distrito de Tetuán. Apolo, que tenía el permiso de conducir retirado por haber cometido dos delitos contra la seguridad vial en 2012, ni siquiera se paró a auxiliar a la víctima, que quedó tendida moribunda sobre el asfalto. Ha sido condenado a un año y tres meses de cárcel por la titular del Juzgado de lo Penal número 31 de Madrid, después de que la fiscalía y el abogado defensor llegaran a un acuerdo previo. La acusación particular, ejercida por la madre del fallecido, ha recurrido la sentencia al considerarla “injusta”.

La sentencia, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, afirma que Mauricio Eduardo Apolo conducía a las 6.30 del 7 de agosto de 2014 un turismo Ford Focus, con matrícula 7623 FDM, “a pesar del estado de somnolencia y cansancio que le embargaba y con desatención a las incidencias y de la vía”. El condenado había estado de fiesta durante toda la noche.

Cuando llegó a la altura del camino del Chorrillo, una vía que une las calles de Sinesio Delgado y Villaamil, a la altura de la farola número 10, arrolló al ciclista Óscar Fernández.

Según el fallo, el ciclista circulaba ceñido al borde de la acera del borde derecho. “Le arrastró durante 9,55 metros, ocasionándole traumatismo craneoencefálico severo con fractura de la base del cráneo y hemorragia subaracnoidea traumática, que provocaron su fallecimiento prácticamente instantáneo”.

Apolo, al percatarse de lo sucedido, se marchó del lugar sin detenerse y sin tan siquiera comprobar el estado en que se encontraba Óscar Fernández. Éste iba vestido con ropa deportiva y llevaba puesto un casco. Se dirigía a su trabajo, en un bar en Cuatro Caminos. Entraba a las siete de la mañana.

“No hay justicia”

José Javier, el hermano de Óscar Fernández, se siente “indignado”. Él ha sido el que ha promovido en su familia la participación en el proceso judicial. “Me parece de vergüenza que se pueda conducir un coche sin carné, matar a una persona, no pararse siquiera a ver si hay posibilidades de que sobreviva y que solo tenga una condena de un año de prisión. Esto me demuestra que no hay justicia”, critica con dureza el familiar del ciclista fallecido.

El abogado de la familia ha presentado ya el recurso a la sentencia del Juzgado de lo Penal número 31 de Madrid, al considerar que no se han aplicado bien las penas por cada uno de los delitos de los que fue acusado Mauricio Eduardo Apolo Granda, y por la falta de motivación de la sentencia. Mantiene la petición de cuatro años de prisión por homicidio imprudente. Eso supondría el ingreso en prisión del procesado. El recurso recaerá en la Audiencia Provincial, después de que aleguen las otras partes (fiscalía y defensa).

La Policía Municipal, que investigó el accidente, determinó que no había señales de frenazo. Tan solo se apreciaron daños en el asfalto causados por el arrastre de la bicicleta. Fue un motorista que pasó por la zona el que encontró al ciclista y avisó a los servicios de emergencia. La bicicleta, completamente destrozada, se encontraba a unos 15 metros del cuerpo de Fernández. Tenía la rueda delantera separada del cuadro.

Cuando se produjo el accidente, el acusado había perdido la vigencia del permiso de conducir al carecer de la totalidad de los puntos. Había sido condenado en 2012 por dos delitos contra la seguridad vial. Conducía bajo los efectos del alcohol y lo hacía de manera temeraria y negligente, según la imputación policial.

En febrero de 2013, la policía le detuvo por estar a los mandos de un coche pese a carecer de permiso. En ese caso, el juez le impuso una privación del permiso hasta 2017.

La sentencia, firmada por la magistrada Paloma Pereda Riaza, recoge que los hechos son constitutivos de los delitos de homicidio imprudente, contra la seguridad vial y de omisión del deber de socorro en grado de tentativa. Por el primer delito, le impone una condena de un año de prisión y la privación del derecho a conducir vehículos de motor durante tres años, con la pérdida definitiva de vigencia del permiso. Por el segundo, la condena es el pago de una multa con una cuota diaria de cinco meses durante 12 meses (1.825 euros en total). Y por el tercero, tres meses de prisión, así como el pago de las costas procesales.

La magistrada considera que la imprudencia de Apolo fue grave, ya que iba conduciendo de noche, “iba desatento, adormilado, sin prestar atención a las circunstancias de la vía”, según la sentencia. De hecho, no se percató de la presencia del ciclista. “El hecho de arrastrarle durante varios metros supone una desatención total”, concluye la magistrada.

El fallo, que consta de diez páginas, supone una rebaja del tercio sobre lo que pedía la fiscalía, ya que la juez ha tenido en cuenta que el acusado “reconoció íntegramente” los hechos de los que era acusado. No se le ha aplicado ninguna circunstancia ni agravante ni atenuante.

El testimonio de la vecina

El testimonio de una mujer que vio cómo Apolo aparcaba el Ford Focus con claros signos de un accidente fue el que permitió su detención. Momentos antes, habían acudido agentes de uniforme a dar la noticia del fallecimiento de Fernández a la madre, que reside en el mismo portal que esta testigo. La mujer avisó a la Policía Municipal de lo que acababa de ver, lo que puso a los investigadores sobre la pista. Los daños que presentaba el vehículo coincidían con los del atropello de un ciclista.

Los agentes localizaron primero al dueño del vehículo. Tras presionarle, este les dio la identidad de Mauricio Eduardo Apolo. Este se había ido a trabajar a una obra cercana a su lugar de residencia. Allí fue detenido. Habían pasado solo ocho horas desde que el ciclista había muerto arrollado. El vehículo fue decomisado y trasladado a un depósito municipal donde fue sometido a una detallada inspección ocular.