Archivos mensuales: Diciembre 2015

Bikelibrium

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Mi cuento de bicis ya esta listo teneis uno reservado para vuestros niños…………Miguel: el corredor mítico
Cuando Miguel vino aquel día a comer a De la Riva, yo estaba entusiasmado ¡Qué pocos ciclistas habían
conseguido sus logros!
Por eso lo invité a comer, no sin antes pedir un aplauso para él. Recuerdo que toqué una especie de
corneta a modo de cuerno vikingo que utilizo a veces para pedir silencio y atención:
—Todos los que hoy estén comiendo y hayan ganado algún Tour de Francia, están invitados a comer.
Mi nuevo amigo había ganado cinco seguidos.
Miguel me pareció una persona seria, pero muy afable. Alto. Grande como un chopo e igual de
estilizado. Con la fibrosidad del que sigue haciendo kilómetros diarios a costa de su esfuerzo ¡Ni de lejos
aquellos maratones ciclistas de los tiempos en que competía! No recuerdo cuántos diezmiles eran al año..
De carácter más bien tímido, imagino que el numerito de la corneta no iba con él. No obstante, asume
su popularidad y lo hace de forma profesional, a juzgar por la sesión de fotos que posteriormente tuvo……

 

Ciclismo Urbano ejemplar!! Bikelibrium!!

1. Circula como es debido. Hazlo siempre por el centro del carril, y por el carril de la derecha. El casco no es obligatorio, pero sí recomendable. Señaliza tus movimientos con suficiente antelación, y no olvides hacerte ver por la noche: lleva luz delantera y trasera y, si tienes, chaleco reflectante. ¡Ah, y olvídate de los auriculares!

2. Ten presente la jerarquía urbana. Nunca olvides que los reyes de la ciudad son los peatones, no los ciclistas. Aunque creas que te da tiempo a pasar antes que a esa anciana, detente en el paso de cebra y deja que cruce. Y por supuesto, no vayas por la acera, ni siquiera despacio. Es preferible que te bajes de la bicicleta y te conviertas en un peatón más hasta que puedas volver a la calzada o el carril bici.

3. Respeta las señales de tráfico. Es posible que tengas visibilidad suficiente para saltarte ese semáforo. Incluso que ganes unos valiosos segundos frente a los impacientes coches si arrancas antes de que se ponga en verde. Pero aun así, no lo hagas: si queremos que se nos trate como a un vehículo más, con los derechos que eso conlleva, también tenemos que cumplir con nuestras obligaciones.

4. Sé amable con los conductores. Hazlo incluso aunque, a menudo, algunos no lo sean contigo. Haz que vean que los ciclistas urbanos no nos estresamos y que estamos por la buena convivencia entre todos. Sé agradecido con los muchos automovilistas educados que, también, pueblan nuestras calles.

5. Disfruta… y haz que te vean disfrutar. Guiña el ojo a un niño que te mira ensimismado, conversa con el ciclista que se detiene a tu lado en el semáforo o, simplemente, sonríe. Contribuirás a que se nos vea como lo que realmente somos: gente que disfruta de moverse de un lugar a otro en el vehículo más limpio, silencioso y divertido que existe.

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